El proceso o método de la argumentación jurídica en la práctica.



Por: Jorge Arturo Abello Gual. 




El gran problema a resolver de toda argumentación, es soportar el porqué de las cosas. En el  caso de la argumentación jurídica, es la búsqueda de la fundamentación de una solución jurídica a un caso concreto, que sería en últimas, el porqué de la solución jurídica.

Sin embargo, en este trabajo de argumentación jurídica los juristas deben diferenciar claramente tres conceptos:

Hipótesis.
Premisas.
Inferencias.
Conclusiones

Las hipótesis son las ideas que surgen inicialmente para resolver un porqué. Son las ideas iniciales que surgen para dar la respuesta a un conflicto. Son trabajos preliminares, son lluvias de ideas, surgen de relacionar los conceptos, con las creencias y los deseos. Es la primera respuesta lógica que se produce para resolver un problema con base en el conocimiento previo y la experiencia.

Las hipótesis son apenas el primer paso de la argumentación, pero no es la argumentación como tal. Las personas confunden las hipótesis con los argumentos, pues son procesos que se generan con lógica, pero las hipótesis son esos procesos de divagación lógica, que aún no se encuentran suficientemente soportados, y pueden ser contradictorios y por tanto rebatidos. Por esta razón, las hipótesis, a pesar de que son un proceso importante para crear un argumento, no son argumentos elaborados, y si el orador se fundamenta en hipótesis, su trabajo es incompleto, no suficientemente soportado y posiblemente muy rebatible.

La conclusión es el resultado del estudio, es la decisión, es la postura, es la pretensión del argumento. Si un argumento no tiene una conclusión o una pretensión, se encuentra incompleto, puesto que no tiene un fin o una razón de ser. Nadie argumenta para no pedir nada. Si la finalidad del argumento no está clara, la argumentación también es difusa e incomprensible. La argumentación debe ir dirigida a un fin o a un destino, de lo contrario se pierde su razón y su camino.

La argumentación solo está completa cuando se crea una premisa que confirme las hipótesis iniciales, que permiten inferir una conclusión. La elaboración de un argumento implica entonces, soportar o fundamentar una conclusión a partir de argumentos lógicos convertidos en premisas, o a partir de pruebas o resultados científicos.

Las inferencias son procesos lógicos, de los cuales, se llega a una conclusión a través de premisas. De esta manera, la inferencia es el proceso que relaciona una premisa con una conclusión, es decir, se crea una relación causa-efecto, entre la premisa como causa, y la conclusión como el efecto o resultado. 

En un sentido práctico, si yo quiero tomar una postura sobre el aborto, y para ello tengo que responder sí o no, estoy de acuerdo. Si la decisión es un sí, ya tengo una conclusión, entonces ahora tengo que escoger los temas necesarios para sostener el sí, encuentro por ejemplo, varias ideas de las cuales puedo extraer varias hipótesis: sobrepoblación, derechos reproductivos de la mujer, ideología de género, familias disfuncionales, maltrato, entre otros. Estos temas son hipótesis, es decir, temas relacionados con el aborto que me pueden permitir crear premisas que me permitan inferir como conclusión la despenalización del aborto.

Ahora bien, para crear una premisa, debo crear un argumento soportado que me permita inferir la conclusión de despenalizar el aborto. Así las cosas, puedo decir que: 

"El aborto surge de un derecho machista, que obliga a las mujeres a parir a los hijos que los hombres procrean, sin tener en cuenta la opinión de la mujer, que solo tiene obligaciones y no derechos."

Este proceso lógico práctico permite crear una argumentación plausible para cada problema jurídico que se plantee. Este método es bien aplicable a toda investigación jurídica o socio-jurídica, facilitando la elaboración de proyectos de investigación, partiendo de la base de la toma de postura sobre un problema, es decir, concretar una pretensión o una conclusión, a partir de la cual, se generan unas premisas (argumentos), que permiten realizar unas inferencias hacia una conclusión. De esta forma, una tesis jurídica o un artículo científico se elabora a partir de una conclusión que se incluye en el título, en la conclusión y en el resumen, y a partir de ahí, se elaboran unos subtítulos que representan cada uno de los argumentos o premisas, que soportan la conclusión.

El mismo proceso lógico lo debe llevar a cabo un juez al redactar una sentencia, es decir, el juez, inicia con unas hipótesis, que luego de todo el proceso, convierte en premisas, de las cuales infiere su decisión (conclusión).

Ahora bien, como las premisas son argumentos, estos tienen una clasificación de acuerdo con su contenido, por tanto, existe la siguiente clasificación:

Argumentos de origen.
Argumentos históricos.
Argumento de causa efecto.
Argumentos de analogía.
Argumentos estadísticos.
Argumento de ejemplo.
Argumento de autoridad.
Argumento de consecuencias más adversas.
Argumentos de súplica.
Argumento de metáfora.
Argumento de pregunta.
Argumento de ironía.
Argumento de hipérbole.
Argumento ad fortiori.
Argumento ad contrario.

Utilizar conscientemente los argumentos permite diversificar la carga argumentativa y soportar de mejor forma las decisiones o las conclusiones a las que buscamos llegar.

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