Relación del abogado y el cliente
La relación entre el abogado y el cliente, es una relación de extrema confianza, el abogado recibe de su cliente información confidencial que debe mantener bajo el secreto profesional. No puede revelar la información recibida por su cliente en ejercicio de su profesión, esto es, cuando está absolviendo una consulta, rindiendo un concepto o cuando asume como apoderado en un proceso jurídico. El secreto profesional solo puede ser levantado en casos extremos de estado de necesidad, cuando un abogado tenga la certeza de que su cliente cometerá a futuro un acto atroz y busca evitarlo, como un atentado terrorista o una violación a un menor.
El abogado le está prohibido irse en contra de su cliente, esto es, exponerlo en un juicio o perjudicar su causa, so pena de incurrir en un delito o una falta disciplinaria. Igualmente, su omisión o falta de actualización diligente en favor de su cliente, puede generar nulidad de todo el proceso, por falta de defensa técnica.
El abogado es un profesional que igual que el médico tiene que combinar su saber profesional, con una fuerte carga emocional, por eso dicen que el abogado es un médico de la consciencia. El abogado se convierte en un confidente y en el consejero de su cliente, y si bien, no siempre se genera una amistad, la relación abogado-cliente, se basa en la confianza, en la honestidad y en la fidelidad, si alguno de estos falla, se rompe la relación.
Las conversaciones entre el abogado y el cliente, también se encuentran protegidas por el derecho de defensa, y no podrán ser gravadas, y si han sido gravadas, su contenido no puede ser usado en un juicio. Sin embargo, existe una excepción a la anterior regla, y es cuando el abogado en la conversación sugiere la comisión de delitos a su cliente y actúa como determinador.

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